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SEMBLANZAS

 

Don Francisco Dante Morán (una semblanza)

Un docente Ejemplar (Dante León Morales)

Mariana Molina de Albónico

Compañera Fany Elena Giordano

Goritzia Piccinini (MAESTRA, con mayúscula)

 

 

Don Francisco Dante Morán (una semblanza)

En 1936 yo cubría un reemplazo en la Escuela N° 252 de Villa Eloísa. Una tarde la Señora Directora nos anunció la designación de un nuevo maestro. Estaba preocupada. El maestro que ingresaba venía sancionado. Se preguntaba: Quién sabe a quién me mandarán.

El maestro sancionado era nada más y nada menos que Francisco Dante Morán. El traslado era compulsivo. Ejercía en la Escuela de Carcarañá y unas palabras pronunciadas en un acto rozaron la intolerancia del político de turno. Consideró que a este maestro no convenía tenerlo cerca. Le resultaba fácil sacarlo del medio.
Morán era muy joven. Recién estrenaba sus veinte años pero ya estaba comprometido con el destino de la escuela pública.

El traslado lo perjudicaba moral y económicamente. Moralmente por lo arbitrario. Económicamente porque lo alejaba de su familia. Por otra parte condicionaba sus estudios en la Facultad de Derecho por las limitaciones que le imponía la falta de transportes. Pero con su perseverancia, años más tarde, logró egresar de esta alta casa de estudios, con el título de abogado.

De inteligencia vivaz, vehemente, seguro, decidido, coherente. Rígidas normas éticas y morales daban perfil a su personalidad. Sencillo y modesto como todos los seres auténticos.

La medida disciplinaria no lo desalentó. Por el contrario, fortaleció su convicción de que el magisterio debía consolidar su unidad para defender sus derechos. Necesitaba vincularse, encontrar un espacio para canalizar sus inquietudes. Así ingresó a la Asociación del Magisterio del Departamento Iriondo. Pronto ocupó cargos relevantes. Con su optimismo y su vitalidad dinamizó el accionar del organismo gremial. Acercó voluntades, habló con los indecisos y los indiferentes. Pero esta presencia, tan activa y convocadora, es observada con preocupación por quienes gozan de todos los privilegios que ofrece el amparo oficial. Entonces se trata de menoscabar su personalidad, de subestimar su accionar gremial. Pero la conducta de Morán no ofrece aristas vulnerables y la diatriba cae en la indiferencia, sin rozarlo.
Representó al Departamento Iriondo en la Junta Ejecutiva de la Federación Provincial del Magisterio de Santa Fe.

Se convirtió en alma y nervio, aguerrido referente del sindicalismo libre. Con su palabra ilustra, alienta, esclarece. Se lo escuchaba siempre con interés y admiración. Días de desventura acechaban al magisterio de Santa Fe. Se vivían horas de incertidumbre, de inseguridad, de amenazas. Citaré un episodio que refleja la situación que se enfrentaba. A Rosita Ziperovich, una de las docentes más brillantes del magisterio argentino, se la deja cesante por primera vez en 1937. La denunció el Director de su escuela porque leía un libro “peligroso”. El libro peligroso era Historia de los ferrocarriles argentinos de Scalabrini Ortiz.

Alarmantes decisiones oficiales derivan en el quebrantamiento de la Ley 1420, en el cercenamiento de las garantías constitucionales, en la cesantía de decenas de maestros. Nombramientos, traslados, ascensos, dependen exclusivamente de decisiones políticas al margen de toda clase de antecedentes profesionales y humanos.

Al mismo tiempo el autoritarismo gobernante promueve la creación de núcleos gremiales con docentes que le son adictos y que logran escasa representatividad pero que cuentan con mucha influencia política. En este marco opresivo, que duró largos años, actúa Francisco Dante Morán.

Enfrentando todos los riesgos, la valerosa Junta Ejecutiva de la Federación Provincial del Magisterio de Santa Fe mantiene en pie todas sus filiales. No se suspenden las reuniones y continúan analizándose, a veces en la clandestinidad, los problemas socio-educativos relacionados con: la deserción escolar, el analfabetismo, el perfeccionamiento de la reglamentación escolar, la estabilidad docente, la situación económica, etc. Morán aporta su pensamiento lúcido, su conocimiento jurídico, sus argumentos contundentes.
Reuniones, asambleas, congresos, conferencias, campañas, gestiones, cursos de perfeccionamiento docente, publicaciones, etc., le imponen una febril e ininterrumpida consagración al gremio.

Los anteproyectos, elaborados en medio de encendidos debates, de alto nivel, se convertirán posteriormente, al producirse el retorno a la legalidad constitucional, en leyes que significan históricas conquistas, para la escuela pública y para los trabajadores de la educación.

Conquistas que son fruto de la perseverancia y la abnegación de los militantes de la Federación Provincial del Magisterio.

Por su conducta cívica y su lealtad a los principios que sustenta la agrupación política que lo cuenta entre sus más brillantes afiliados, pasa a ocupar una banca en la Cámara de Diputados de la provincia. Se amplía así su radio de acción. Allí prestigió a la Legislatura, al Partido y a la docencia, con su talento, su dedicación y su honradez.

La Biblioteca de AMSAFE se llama Francisco Dante Morán. Grato sería a su espíritu este lugar porque su exquisita sensibilidad lo acercó siempre a las altas expresiones de la cultura.

Pasará el tiempo. La realidad escolar será distinta. Nuevas voces se elevarán reclamando el respeto a sus derechos. Pero el recuerdo de Francisco Dante Morán seguirá aquí, iluminando el destino.

Y si algún día alguien pregunta quién fue, que haya siempre una voz que le responda:
Fue un hombre cabal.
Un ciudadano probo.
Un profesional virtuoso.
Un gremialista sincero, desinteresado, insobornable.

 

Goritzia Piccinini

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UN DOCENTE EJEMPLAR (Dante León Morales)

Al promediar el año 1963 se hizo cargo de la Dirección de la Escuela Normal N°7 de Cañada de Gómez, el profesor Dante León Morales. Joven, lúcido, vehemente, entró en la escuela como una ráfaga renovadora. Agitó el ambiente con su dinamismo y su vitalidad, con su optimismo y su fe en los resultados de la tarea educativa.

Con el respaldo de una sólida formación pedagógica y dotado de una fina percepción todo lo estudió, lo modificó, lo mejoró.

Infatigable en el trabajo. La medianoche lo sorprendía cumpliendo tareas en el Instituto del Profesorado y cuando el amanecer entraba por su ventana ya estaba escribiendo, planificando las actividades de la jornada.

Admirábamos su laboriosidad que para todos era ejemplo y también compromiso. Con gran espíritu de iniciativa sus perseverantes gestiones culminaron en obras de beneficiosa gravitación sobre el ámbito educativo y social de la ciudad y su zona de influencia. Fue también fundador del Instituto del Profesorado N°5.

Como todos los espíritus superiores hizo de la probidad, la modestia y la sencillez sus más preciados valores. Era el superior, el amigo, el consejero, siempre atento y solidario frente a las dificultades de cuantas personas lo rodeaban. Todos los estamentos de la estructura escolar merecieron su interés y preocupación. Siempre preciso en los lineamientos de la labor a realizar. Nada en él era fruto de la improvisación.
Siempre afable y oportuno sabía ganar voluntades para hacer más efectivos los resultados de su fervorosa dedicación. Se rodeó de profesionales expertos que elevaron los niveles de rendimiento y fortalecieron el prestigio de la escuela.

Tenía que orientar a centenares de adolescentes, algunos rebeldes y desafiantes, pero no tuvo nunca problemas de disciplina. Consiguió el afecto y lo que es más importante, el respeto de sus alumnos. El diálogo permanente lo acercó al espíritu de cada uno de ellos y de cada uno conocía la razón de sus desajustes emocionales. Los alumnos con problemas nunca se sintieron solos.
Percibían que en la Dirección había un personal cálido y receptivo, que los escuchaba, que les dedicaba tiempo y aportaba soluciones.
Durante su gestión la Escuela Normal de Cañada de Gómez transitó una etapa luminosa. Logró que su escuela fuera dinámica, solidaria, participativa. Que no cumpliera sus funciones de espaldas a la realidad circundante y que estuviera siempre atenta a los impactantes avances de la ciencia.

El 1° de junio de 1997 “le entregamos a las sombras un ser resplandeciente que nos regalaba una estrella cada día”. La estrella de que habla Pablo Neruda en el párrafo anterior seguirá brillando en la Escuela Normal, para iluminar el nombre, la memoria y la obra del profesor Dante León Morales.

Ex personal de la Escuela Normal N°7 de Cañada de Gómez

 

Nota: el profesor Dante León Morales fue electo síndico suplente de la lista “Trabajadores de la Educación” y desempeñó su cargo en la Comisión Directiva de AMSAFE desde junio de 1995 hasta su fallecimiento.

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Mariana Molina de Albónico

Mariana Albonico

Imposición del nombre "Mariana Albónico" al despacho de la Delegada Seccional, 1997

 

“Y Mariana, y Mariana... y Mariana quiere ser canción!” (Silvio Rodríguez)

IITIN- MARIANA

Mariana, tanino dulce,
Adusta falda de tierra,
Tronco veteado de tristes
Ramitas y enredaderas.
(itín, el palo mataco
empuja hacia lo alto
las espinas y las piedras).

Nenes gateando de hambre
De ser nene en la vereda.
Hojitas celestes y grises,
Hojitas sin la verde fuerza.
Hojas ciegas, nervaduras.
Hojas pálidas, distintas,
De las hojas jardineras.
(itín, el palo mataco
retoña luego del hacha
con flores en la madera).

Mariana inventa las fuerzas:
Vuelan pupitres y letras.
Y los ojos de las hojas
Ven lo que antes no eran.
Y la gentecita apurada
Que corre con sólo piernas
se asombra porque las hojas
reverdecen en la Escuela.
( itín , el palo mataco
empuja hacia lo alto.
Hojitas que se hacen ramas
despiertan en la corteza).

Mariana, palo mataco:
ternura y resistencia.
Delgado tronco con savia
que amamanta las tristezas.
Todas las hojas son árboles
que dan sombra a la tierra.

Mariana, palo mataco,
Itin de las vidas secas,
Molino- Aguada – Frescura.
Rama que enrama en las hojas
Mágica fuerza que inventa
el soplo en la risa nueva.-       

Marta Pérez Colman

 

Poesía de Marta Pérez Colman dedicada a Mariana Molina de Albónico.

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Compañera Fany Elena Giordano: su historia-nuestra historia

Nació el 18 de octubre de 1932. La asesinaron el 8 de febrero de 1977.

Era Maestra Normal, trabajando y estudiando a la vez, se recibe de profesora de Castellano y Ciencias Sociales. Huérfana de padres, desarrolla su vida y la docencia en Cañada de Gómez y la zona, especialmente en Bustinza y Villa Eloísa.

Ella se compromete con alumnos y padres, ayudando a pensar desde el aula, desarrollando centros de estudiantes, fomentando en ellos la participación en la cultura del pueblo, acompañando teatro, coros, ferias de ciencias, intercambios de experiencias estudiantiles entre escuelas secundarias donde trabaja.

Ella se dedica a garantizar el funcionamiento de bibliotecas populares enseñando a los alumnos a participar, a extraer textos, a resumirlos, para lograr igualdad de oportunidades para todos los alumnos de la clase, a utilizar el espacio como espacio común al grupo de estudiantes; los acompaña, va con ellos, hasta que logran apropiarse del mismo y hacerlo productivo a sus saberes.

Ella destina una parte de tiempo del aula a enseñar cómo construir los materiales de estudio, sin comprar necesariamente libros de textos, sino recopilando noticias de diarios, de revistas de interés general y con ellos desarrollar el conocimiento.

Ella enseña a pensar, a construir un nuevo pensamiento comprometido con la realidad.
Ella se ocupa fuera del aula a participar junto a padres, cooperadores, vecinos, proponiendo ideas y estrategias para lograr la construcción de un camino, de un mejorado, de un pavimento, derribando todos los obstáculos que impiden a alumnos y profesores llegar a la escuela.

Fany no tuvo hijos, no tuvo tiempo, sin embargo sembró semillas en el cerebro, de cada alumno, de cada padre, de cada vecino; despertó el interés, movió a la curiosidad, desarrolló pensamientos con el irrenunciable compromiso de luchar por un mundo mejor para todos, en libertad, donde cada uno comprendiera que era parte, que era libre y podía junto a otros, transformar la realidad con solidaridad, con igualdad, con libertad.
Fany enseñó a pensar, Fany enseñó a luchar, Fany vive en todos nosotros.

Mónica Albónico, Diputada Provincial, Partido Socialista.

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Goritzia

Goritzia Piccinini (MAESTRA, con mayúscula)

Goritzia Ada Piccinini nace en Armstrong (Departamento Belgrano), Provincia de Santa Fe, el 17 de agosto de 1916. Fueron sus padres Ernesto Piccinini y Argómides Ardigó. Cursó sus estudios primarios y secundarios en la Escuela Normal N° 7 “Juan F. Segui” de Cañada de Gómez, egresando en 1934 con el título de Maestra Normal Provincial.

Sus primeros pasos como maestra fueron dados en la escuela rural N° 823 “Campo Gariboldi”. De allí pasó a ocupar durante ocho años el cargo de maestra de grado en la escuela N° 254 de Correa.

Al organizar el Ministerio de Educación  y Cultura concursos de ascensos de cargos directivos por antecedentes y oposición obtuvo puntajes destacados ocupando las direcciones de las escuelas: N° 197 “Campo del Sel”, N° 250 “Campo Las Vascas” y N° 491 “Domingo F. Sarmiento”. Su tarea en esas escuelas mereció el reconocimiento de la comunidad por sus actividades altamente formativas e integradoras.

Por traslado ingresó en 1963 en el Departamento de Aplicación de la Escuela Normal N° 7 “Juan F. Segui”, ocupando el cargo de Regente y Profesora titular de Práctica de la Enseñanza donde tuvo a su cargo la formación de alumnos-maestros.

Defendiendo los postulados de la Ley de Educación Común 1420 y la filosofía sarmientina integró la Asociación del Magisterio del Departamento Iriondo como Presidente y Secretaria desarrollando una amplia tarea en el perfeccionamiento docente de sus colegas. También en el Centro de Colaboración Pedagógica como Presidenta tuvo una tarea destacada organizando charlas, conferencias, cursos que elevaron el nivel académico de los docentes.

Participó como miembro integrante de Tribunales de Calificación, de Apelaciones y de Ingreso a la docencia por su conocido sentido de justicia, imparcialidad y responsabilidad. Además fue Presidenta de la Asociación de Ex alumnos de la Escuela Normal N° 7 “Juan Francisco Segui”.

Su trabajo continuó en la comunidad cañadense con realizaciones como: charlas en el Instituto Superior del Profesorado N° 5 “Francisco P. Moreno”, el Rotary Club y otras instituciones. A los 77 años en la ciudad de Cañada de Gómez la nombran “Ciudadana Ilustre” mediante la ordenanza N° 2789 del 03-09-1993. Con 83 años, en 2004, se embarca en un nuevo proyecto, el “Hogar de Tránsito para Varones”.

Marta Mercado de Beltramo

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